El cerdo: animal despreciable y admirado. Tunco, cerdo, marrano, cuche... multitud de nombres. Desde algunos rincones chalatecos vienen a mi memoria el deleite en la preparación y consumo de la mantenca, del chicharrón, de la fritada. La guerra civil desprestigió por completo al animal y el consumo de su carne en todas sus formas porque mucha gente aseguraba haberlos visto comiéndose los cadáveres.
El cerdo es efectivamente un comelotodo. Un comemierda. Pero es, como decía Salazar-Simpson, “una máquina maravillosa: convierte la mierda que se come en el jamón más excelso”. Desde cierto punto de vista, este país es maravilloso, pero está lleno de mierda. Corrupción, políticos onerosos (de derecha, de izquierda, de arriba, de abajo), estupidez arrogante (es que hay una estupidez bondadosa que tropieza al buscar), violencias cotidianas.
Por eso en parte, para los cuches este podría ser un país maravilloso
Tanta mierda que comer
Tanta mierda para convertir, transformar, hacer nuevo...
Por eso el verso daltoniano: “El Salvador será un lindo, y sin exagerar, serio país”
Nietzsche pensaba en el león y el niño a la orilla del mar.
Yo quiero ser un criador de cerdos.
La violencia es una de esas mierdas. Habrá que ver cómo hacernos cargo de ella. ¡Pero bien!
¡Eso es correcto don Patricio! Un país propicio para que vivan los cerdos y transformarlos es "cerdelicious" (como diría mi buen amigo Az). Pero para transformar esa "mierda" habrá que empezar por cambiar a lo que la produce... como dijeron por ahi: "A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguidos... y por las mismas razones".
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